Regresar a artículos

Dale una limpieza a fondo a tu vida

Al igual que nuestros hogares, a veces nuestras vidas y mentes se llenan de cosas de las que no nos podemos desprender. Simplemente se quedan ahí, ocupando un lugar valioso o, lo que es peor, deprimiéndonos. Hasta que nos damos cuenta de que es hora de sacar lo viejo y dejar que entre lo nuevo. Limpiar a fondo nuestra vida significa deshacerse de viejos temas e ideas que ya no funcionan para nosotras, cambiar la forma en que encaramos cada día y liberar espacio para lo que realmente nos hace felices.

Se necesitan dos pasos para limpiar en profundidad nuestra vida: despejar el desorden y organizarse.

Despejar el desorden

Identifica tus malos hábitos y trabaja a fondo para liberarte de ellos. Abandona la tendencia a contar chismes, ya que es una pérdida de tiempo y siempre termina por lastimar a otros. Evita dejar las cosas para más adelante, para que la acumulación de tareas sin terminar no esté preocupándote constantemente. Despídete del mal humor y de los celos. Si sientes que le debes una disculpa a alguien, dásela. Y si estás esperando una disculpa de alguien que no se disculpará, acéptalo y sigue adelante. Por supuesto, limpiar el desorden en nuestras vidas es difícil. De hecho, este primer paso es definitivamente el más difícil. Pero si te liberas de lo negativo que hay en tu vida, crearás espacio para más oportunidades positivas y para el crecimiento personal. Y, además, comenzarás a prepararte para el segundo paso.

Organizarse

Como en cualquier limpieza profunda, una vez que te ocupas del desorden, llega el momento de organizarse. Deberás decidir la manera en que utilizarás efectivamente el tiempo libre que ahora tienes en tu vida. Primero, prioriza lo más importante para ti. Familia, amigos, carrera, actividad física, viajes, educación, romance, un pasatiempo… sin importar cuáles sean las variables, haz una lista en orden de importancia. Luego revisa tu rutina diaria. ¿Qué tan coordinada está tu agenda con tu lista de prioridades? ¿Hay alguna actividad a la que no le estés dedicando todo el tiempo que quisieras? ¿Hay algo en lo que estés invirtiendo demasiado tiempo y que no te hace feliz? Finalmente, piensa en la mejor manera de compatibilizar tu agenda con tus prioridades. Pídeles a quienes te rodean que te ayuden en esta tarea, por ejemplo, que una amiga cuide a tus hijos por una hora mientras vas al gimnasio. O pregúntale a tu jefe si podrías salir más temprano, una o dos veces por semana, para retomar tus estudios.

Limpiar a fondo nuestra vida puede parecer una misión imposible. Pero si sólo nos deshacemos de algunos viejos hábitos y actitudes y llenamos nuestro nuevo tiempo libre con actividades más positivas, lograremos ser personas más alegres y felices.