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Cinco sabias maneras de fortalecer la confianza en tu cuerpo

Cuando te miras en el espejo, ¿te gusta lo que ves? ¿O lo primero que piensas es en hacer dieta y en cómo deshacerte de esos kilos o libras de más? ¿O en lo mucho que odias tu nariz, tus caderas, tus pechos o la celulitis de tus muslos? ¡Detente y mira otra vez!    
Si por lo general tienes una imagen negativa de tu cuerpo, no eres la única. Las mujeres están bajo la constante presión de mantener ideales sociales y culturales de belleza muy poco realistas. La publicidad y los medios nos bombardean con imágenes de mujeres en su mayoría jóvenes, ultradelgadas, con piel, cabello y dientes perfectos. 
Por lo tanto, no es sorprendente que para cuando se cumplen los 13 años, alrededor del 53 por ciento de las niñas estadounidenses no está conforme con su cuerpo. Y la cifra aumenta al 78 por ciento cuando las niñas cumplen los 17 años*.

¡Es hora de que entremos en razón! De la misma manera que aprendemos a tener una mala imagen de nuestro cuerpo, podemos aprender a cultivar un amor sano por él. Podemos aprender a aceptar nuestras tallas, formas, pecas, debilidades. Podemos aprender a sentirnos cómodas en nuestra propia piel. De hecho, si adoptamos una imagen realista y positiva de nosotras mismas, podemos llevar una vida más feliz, saludable y gratificante.
Para mejorar la confianza en tu cuerpo, comienza por hacer oídos sordos a los mensajes de los medios que dicen que todas las mujeres deben ser delgadas como las modelos y que consideran el proceso de envejecimiento como un triste destino. En cambio, aprende de la sabiduría de estos cinco pensamientos dignos de ser citados.

“Querer ser otra persona es desperdiciar a la persona que eres”. —Anónimo
.Todas somos únicas. Y como todas somos distintas, no tiene ningún sentido que te compares con otras mujeres. Si mantienes una mentalidad de inferioridad, la confianza en tu cuerpo pasará a depender de los demás en lugar de ti misma.   
Cada persona posee un sentido único de belleza para reconocer y cultivar. La próxima vez que te invada esa inseguridad, no dejes que te controle y recuérdate que eres única. Haz una lista de tus mejores cualidades, físicas y de otro tipo. Luego, canaliza esas energías negativas en cultivar positivamente las cualidades que más te agradan de ti. Acepta, celebra y defiende tu singularidad.

“Algo hermoso nunca es perfecto”. —Proverbio egipcio
. La perfección es aburrida, si no imposible. Estar conforme con tu cuerpo no significa que es perfecto. Simplemente quiere decir que has elegido aceptar tus imperfecciones. Quiere decir que el bultito en el puente de tu nariz es una parte hermosa y magnífica de ti. 
A menudo son nuestros rasgos distintivos, nuestras cicatrices y otras pequeñas peculiaridades los que encierran la mayor belleza. No los ocultes y aprende a amarlos y respetarlos.

“La base de toda felicidad es la salud”. —Leigh Hunt, poeta
. Piensa en la última vez que te quedaste en casa porque estabas resfriada. Probablemente, en ese momento no estabas obsesionada con cuestiones de tu estatura o peso. Seguramente, le diste ánimo a tu cuerpo para que venciera a la enfermedad y para que pudieras retomar el ritmo de tu vida. 
Nuestra salud se vuelve mucho más valiosa que nuestro aspecto físico, especialmente cuando existe el riesgo de perderla. En otras palabras, gozar de buena salud es mucho más importante que tener una buena figura.
Para amar verdaderamente a tu cuerpo, concéntrate en mantenerte activa, saludable y en forma. Ponte ya mismo en movimiento. Camina, nada, anda en bicicleta, baila, practica yoga, aeróbicos o cualquier tipo de actividad física. No lo hagas como una obligación para estar más delgada, sino porque sientes que te da más fuerza, energía y confianza.

“Muchas personas tratan a sus cuerpos como si los hubieran rentado en Hertz —algo que están usando para andar por la vida, pero sin ningún tipo de interés por entenderlo”.  —Chungliang Al Huang, autor
.
Tu cuerpo es una máquina sorprendente. Piensa por un momento en todo lo que hace por ti, segundo a segundo, día a día. Tu cuerpo permite que tus pulmones respiren, que tu corazón bombee, que tus músculos se flexionen para que puedas sujetar un vaso, tomar la mano de otra persona o ir al cuarto de al lado. ¡Cada una de las células de tu cuerpo está llena de energía y vida!

Cuando criticas la imagen de tu cuerpo, desmereces todo lo sorprendente que hace por ti, segundo a segundo. 
Nuestros cuerpos fueron creados para funcionar, no para ser objetos de la moda y la cosmética. Deja de pensar en tu cuerpo en términos de color de pelo o rasgos faciales, y comienza a pensar en él en términos de corazón, hígado, torrente sanguíneo, huesos y sustento vital. Valora tu cuerpo y todo lo que puede hacer.

“No hay ellos. Sólo nosotros”. —Calcomanía de auto
. Como mujeres, también debemos trabajar para cambiar el rumbo de las conversaciones acerca de la imagen y la belleza. Esto comienza por reconocer nuestra forma de hablar acerca de nuestros cuerpos y del de los demás. ¿Hablas constantemente de dietas y formas de bajar de peso? ¿Haces comentarios negativos o de desaprobación acerca del aspecto de otras personas o de lo que llevan puesto?
Intenta lo siguiente: asume el compromiso de felicitar a otras mujeres con más frecuencia por sus ideas, logros y personalidades en lugar de hacerlo por la manera que lucen. Luego ponte la meta de enseñarles a las jóvenes que conozcas que son hermosas simplemente tal cual son. Cuando lo hagas, aumentarás la confianza en tu cuerpo sólo por ayudar a otros a aumentar la suya. 

*National Institute on Media and the Family